Escóndete de mí
Por favor escóndete de mí. Me da miedo volver a ver tu cara preciosa y no contener avalanchas de emociones mucho más grandes de las que ya hay aquí, ahora, sin ti. Por favor disfrázate; haz que no te reconozca para no hundirme de nuevo en tus ojos caramelizados una vez que cruces tu mirada con la mía. No me saludes. Siempre querré saber de ti, pero mi piel se volvería gelatina si vuelvo a escuchar tu voz, esa que de vez en cuando escucho cuando mi soledad me queda grande. No pienses en mí. Tarde o temprano nuestros pensamientos en el otro se van a sincronizar y nos mandaremos sin querer señales subliminales simultáneas hasta que nos duela poquito más el corazón de lo que nos duele hoy. Si al final decides negarte a todo eso, yo me negaré a subir la guardia. Si decides no esconderte, no disfrazarte, saludarme y pensar en mí, estarás haciendo lo mismo que yo he hecho y que nunca dejaré de hacer.